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La última caleya

 Milagros era la última de la caleya, tenía ochenta y muchos años. Se la llevaron. Una caleya es, según el diccionario, para los que sean foriatos, forasteros en castellano, una calleja mala, una callejuela, un callejón estrecho y sucio. Una montonera de guajas y guajes se crió ahí durante décadas. Miles en lugares parecidos. Milagros duró poco en la residencia. Se fue con su dios. La echaron de menos en la iglesia que ayudaba a limpiar, ya casi siempre vacía, y en la peluquería. Su casa cerrada, ahí quedó, ahí está. En tiempos mucho más negros, carboníferos, cuando el frio se traducía en sabañones y pulmonías, muchas familias amontonadas vivieron en la caleya en cuesta, a pie de monte. Sale de la carretera que va al puerto, poco antes del cementerio, y termina en las huertas a escasos cincuenta metros. La gente empezó a llegar y amontonarse en los valles cuando abrieron las minas.    Esta mañana temprano sonaron golpes en la puerta metálica, a la entrada de la caleya. Ha...

Sonata en Pardavé

No es que a Baldomero no le guste Bach, no, no es eso. Es que, en el día grande de las fiestas de Pardavé, a las dos de la mañana, por mucho que lo pida con exquisita educación un eminente cirujano de Santander, oliendo a pacharán, entre “Suspiros de España” y “El muerto vivo”, no le parece oportuna una sonata. El acordeonista está acostumbrado a peticiones disparatadas, nada nuevo. En las fiestas más o menos patronales de los pueblos de la montaña, Baldo tiene vistas muchas escenas toscas, tirando a bárbaras. En los años cincuenta se tiraba sin acritud un músico al pilón por negarse a tocar cuatro veces “la puta de la cabra”. En los años setenta un vaquero de resaca podía soltar una becerra en medio del baile sin avisar. En los años noventa el más tonto de pueblo podía entrar en el prao de la orquesta puesto de cocaína, a toda hostia, haciendo trompos con la cosechadora. La guardia civil no decía ni Pamplona, más les valía. Estaban cagaos, luego hay que andar por el monte y te llevas ...

El Chino, el Choni y la prima

  Vale. Te lo cuento. Luego no me vengas con rollos. Lo del Chino y el Choni. No es que no te lo vayas a creer, es que yo lo vi y no me lo creo. Pregúntale a tu prima que también estaba. El Choni roba coches y el Chino los vende, ya sabes. Pues estaban emprerraos con un Audi nuevo de paquete que todos los días paraba media hora enfrente de la hamburguesería. El Choni se lo levantó en tres minutos. Cuando el pavo se dio cuenta ya estábamos en el polígono abandonao. En el maletero había un fusil de esos de las películas. El gilipollas del Chino va y se pone a pegar tiros en la nave. Jodió la uralita del techo y el fluorescente grande. El Choni se partía el culo, otro tarao. Llegó tu prima con material y se pusieron no sé qué mierdas. Yo solo quería que me cambiaran la rueda de atrás de la moto y darme el piro, cada día les aguanto menos. El coche no tenía un localizador, tenía dos. Y un móvil en la guantera que empezó a sonar. El Chino lo pasó por la prensa escojonao. Les dije que me...

Caldo de Carvalho. https://novelanegratotal.blogspot.com/

 La novela entera que google no indexa aquí:  https://novelanegratotal.blogspot.com/